¿Qué haré conmigo?
¿Qué haré conmigo?, ahora que te has ido
llevándote hasta tu sonrisa de pícaro poeta,
ahora que has roto el contrato del reencuentro acordado,
al cabo de cuarenta junios extraviados en el tiempo,
cuando entonces imprimías treinta, con dos críos,
y yo,
no llegaba a veinte siquiera y en estado puro.
Y nos fuimos yendo,
a lomo de poesía y canto,
transgrediendo noches,
atrapando amaneceres.
La guitarra descobijada confería
unas: Memorias de una vieja canción,
¡Por qué no olvido tu canción, será porque tanto te amé!
Vos, hombre de letras,
con cientos de escritos y más de una cuarentena de publicaciones,
yo, ni siquiera un folleto…
¿Quién editará la nostalgia de lo vivido y anhelado?
¡Qué inconsecuencia la tuya!,
despacharte de esta vida, sin más.
Justamente cuando habíamos superado responsabilidades mayores,
hijos, nietos, divorcios.
Te prometí estar a disposición del delirio,
con todo lo que ello significa,
en carne y hueso,
en mi caso más hueso que carne
pero eso sí, a corazón abierto,
con estrías generosas, rollos como tributo a las pinturas de Botero,
líneas de expresión o mejor dicho chaquiñanes y quebradas pisoteadas
por el tiempo, las penas, el amor…
Cuarenta años no es nada,
empacaré las culpas,
le pediré al viento
acariciar mi nostalgia.
Y sin más yo aquí,
bajo encierro obligado
un teletrabajo sin tregua, casi de sol a sol,
mientras aparto este momento
y remiendo tu ausencia sin retorno…
Maines
11-10-2020

Comentarios
Publicar un comentario