Posibilidad 1 Un abuelo
Camina y se mueve lento, no le falta energía, piensa con detalle cada cosa que hace y, aunque quiere aprovechar su tiempo para vivir lo que le falta, no le dejan.
Siempre cuenta historias que quizás sirvan para completar la línea de vida de otros, los que lo conocen y quieren. Lo acompaña un sentido del humor incomprendido.
Le hace feliz hablar de sus viajes de cuando era joven y manejaba un bus por todo el país. Todavía quiere recorrer los caminos que conoció, vivió y donde se enamoró.
Trata de convencer a las enfermeras y a los doctores que le dejen salir, utiliza bromas que, casi siempre, le ayudan a ganarse algunos privilegios en el asilo.
Le entristece que sus historias no sean escuchadas. Pensar que lo que dice no es importante y estorba a los ocupados doctores, le agobia.
Extraña sentirse útil y necesario.
A veces, tiene la sensación de tener al mundo en su contra. Le prohíben cosas, le ocultan información sobre su salud…
Sigue sin entender por qué todos le dicen que el mundo de afuera es peligroso, cuando el peligro está dentro, muy dentro.
II.
La neblina oculta pero no enfría el paisaje, cobija el bosque y cubre al abuelo. Él camina lo más rápido que puede por una colina ¡Lo voy a lograr!, se dice, y siente cómo la neblina y la lluvia comienzan a quedarse en su ropa.
Cada paso que da hace sonar las hojas, todas están mojadas por la lluvia de ayer y la de esta mañana. No ha parado de llover, es un buen día para escapar.
Se detiene… No está solo.
Sonia E.B.

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