Hacer poesía, a ser
HACER POESÍA, A SER
Hacer poesía
en medio de tanto dolor,
de indignación,
de impotencia,
de desasosiego,
de desesperanza;
Es un grito de rebeldía
es un arma de combate;
de libertad,
de esperanza,
de revolución,
de bendición,
entonces…
¿Dónde está Dios?,
¿en ataúdes de cartón?,
¿en fosas comunes sin nombre ni llanto?
No, no, no, no,
con certeza en algún paraíso… paraíso fiscal,
en voces mediáticas independientes e inmaculadas hijas de la gran pauta,
en algún escondite miserable 5 estrellas,
lejos del arroz con huevo,
donde el bledo importa un bledo.
Lejos de los nadies,
de los exiliados,
de los ilegales,
de los sin taita, ni mama,
de los sin tierra más que en las uñas,
de los escupidos del sistema.
A pesar de los pesares,
el fusil que dispara el poema,
la voz que se ahoga y renace en cada verso,
de millones de gritos silenciosos y silenciados,
voy deshilachando emociones,
espío mis vergüenzas
pensando qué dirán,
y me freno y me aliento y me atrevo,
y es que nadie da diciendo
lo que siente el fatigoso y no tan joven corazón,
confinado y de alto riesgo,
acaso el ocaso interrumpa su latido,
porfiado grita:
¡Somos piedras volcánicas
crujientes y dolientes,
zafiros obsidianas y azabaches,
sin rodillas criminales,
rubíes, perlas y esmeraldas,
de verde, verde esperanza
de rojo, rojo sangre, sangre viva de mis antepasados,
del Inti y la Pachamama libertaria,
¡Somos!
Maines
13-06-2020

escalofriantemente bello
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