Brisa Marina


Visillos de la mañana,

acunan la cálida luz

solar,

y danzan con la brisa,

etéreos, ingrávidos.

 


El brillo del sol
dentro
del poliedro de cristal,
reflejos de arco iris
flotantes
por toda la habitación.




Los pinos

sobre las ocres dunas amarillas

abrazan

la elipse aturquesada

de la tarde.




Los pies y las manos,

buscando el círculo

absoluto,

abriendo el pecho.

Mi cuerpo

extendido,

conteniendo

la embestida mansa 

del mar.

              

                                                                    

Un junco recostado,

se mece,

se deja llevar

por el suave vaivén

del oleaje.




Arriba,

el fondo 

del iris

azul,

transparente,

de un animal 

tranquilo.



Tintineos lejanos, 

burbujas en la superficie,

aire y agua,

regusto salobre

al comienzo de la tráquea.



Vuelos de espuma

y plata fugaz,

cumbres nevadas

y valles

de turquesa y sal

me visitan alegres

y luego parten

para viajar y explorar.




Estaciones del mar:

el rayo descarga

y el fuego del astro 

eleva hasta el cielo

el cálido cuerpo 

del dios

azul ultramar.


Róber


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