14 de febrero
Observo la belleza relajada de tus grandes ojos cerrados, delineo la curvatura de tu rostro, repaso fotografías magentas durmiendo a tu lado. Reconozco el vértigo de verlas ahora; la comisura de tus labios, la mejilla apoyada en la almohada soltando tu lado calmo, como si fuera para siempre. Camino la finura de tu boca suave. Me envuelve un pasado triste que destiñó años… Otra vida, lo que no pudimos desenmarañar. Trasnoches azules aterciopeladas y las siguientes secando la inundación de mi bote con diarios amarillos. Me topa ’el absurdo’, hacer hoy lo mismo como si el tiempo no hubiera cambiado; nuestras marcas, tu pelo, mis canas, mi cabeza sumergida en tu pecho dócil, tus brazos cercando mi cuerpo agrietado, mis piernas sobre las tuyas. El acorde perfecto de esta guitarra desafinada. Esto y nada. Nada y todo pasa en esta postal que desafía nuestra historia, volviendo a predecir, entre besos, el naufragio asegurado, ese vaivén engañoso siempre listo a hundirme actualizando, entre nosotros, el adiós.
Soledad Salerno

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